Ultravioleta

DSC00471 Hacia las navidades del 2006 me llamó Mikel Iturria para encargarme un espectáculo para su programa ERAKUSLEIHOA. El patrón del Centro de Cultura Ernest Lluch quería que uniera poesías de Iñaki Berrio y canciones mías, añadido a “todo lo que se nos ocurriera”. Días después le llamaba para aceptar el encargo, tras haber consultado la opinión –favorable- de Iñaki. Pasé el mes de enero y febrero imaginando (en los ratos de la siesta, a la caída de la tarde, en el insomnio ocasional) cómo debería ser aquello. En los primeros días de marzo la actividad fue absorvente y definitiva.

La función, o la performance, iba cobrando forma efectiva, y pasando del mundo de lo abstracto a lo concreto. En ULTRAVIOLETA intervendrían numerosas personas en distintos apartados. Mikel Iturria se lamentó del lío en que me estaba metiendo.
En el Ernest Lluch de Anoeta, el día 15 de marzo de 2007, a las siete y diez de la tarde, todas ellas, en un admirable trabajo de equipo, (eso sí, un poco anárquico, pero eficaz) llevaron a cabo, en 57 minutos exactos, el “evento irrepetible”, delante de un público compuesto, aproximadamente, de unas 75 personas.

Este es el elenco:

Jorge Carrero: El actor profesional, el dandy, el caballero pálido, habitante de otro siglo, como escapado de una novela de Marcel Proust. De constitución delicada pero con una energía arrebatadora en la voz, leyó con maestría 12 poemas en directo ¡ sin -un- solo- error- en- absoluto! como si el lenguaje fuera una propiedad exclusivamente suya, y él, un marqués paseando atentamente por sus dominios. Unas semanas atrás había recitado los poemas frente al micrófono del estudio de Zulaika y el técnico y yo nos mirábamos admirados. En la grabación, al final de cada poema, se escucha al fondo un “¡bravo!” incontenible de mis labios. El cuaderno que trajo al espectáculo estaba todo lleno de “rayitas” y signos diminutos.
Me dijo que era una guía de acentos y silencios.

Félix Garbayo: El “otro” actor. La voz en off de las videoproyecciones que hiciera Jean Condé. Leyó 5 poemas en el estudio de Zulaika y se puso tan nervioso que no podía parar de pedir perdón por su supuesta torpeza. Y sin embargo ni él mismo sospechaba que lo que hacía era “sublime”. Hay una emoción desbordada en su voz, un timbre ambiguo (¿es mujer, es hombre?) una coloratura misteriosa… hay clarividencia, hay un arte tal en el recitado que no podía haber elegido a mejor actor para los poemas en off. Y son tan diferentes los dos actores que no puede haber conflicto de registros. Félix, además de actor aficionado, escribe poesías muy hermosas, tiene el pelo lleno de caracolas, es bohemio, lunático y buena persona.

José Puerto: Después de muchísimos años sin tocar juntos se produjo el reencuentro, y lo hizo con su guitarra eléctrica Gibson les Paul. José Puerto hizo el contrapunto a mis acordes en las siete canciones que compuse para los textos de I. Berrio. Como estaba un poco desentrenado tuvimos que cambiar las viejas cuerdas a sus guitarras con gran disgusto suyo, pues las prefiere roñosas y destempladas, pero yo le obligué haciendo el papel de hombre cabal. Hicimos tres ensayos matinales en mi local de Larratxo y su gran preocupación fue el sonido que quería conseguir. Finalmente con una gran distorsión y un pedal de vibrato de la Vox tonelab lo dejamos fijado. José Puerto es sobre todo intuitivo y libre, tiene a la guitarra ese estilo insolente y despreocupado, sangre directa del punk, que convierte lo que toca en un pasaje lleno de vida a borbotones.

Imanol Solores: acompañó al violín las siete canciones de Ultravioleta. Fue el tercer elemento del trío que montamos expresamente para el Evento. Solores es un muchacho jóven del cual me habló el profesor de violín Jorge Bruschi, como alumno aventajado suyo cuando niño. La sorpresa es que ahora toca la guitarra en un grupo de Metal, pero aún así accedió sin saber quiénes éramos nosotros, ni de qué extravagancia final se trataba. Con una sonrisa y una suavidad silenciosa permanente, se aplicó a mis notas y mis indicaciones y supo ponerle el toque Velvet a los temas. Como es músico de carrera no hay que preocuparse por él. No falla: “siempre” tiene la nota colocada en su sitio.

Mabel: Esta es la chica que siempre quedará en mi memoria resplandeciendo de blanco bajo la luz negra. Bailó un poema, ¿? un solo poema titulado “Simultáneas” flotando en el aire justo detrás de Jorge Carrero y recitado por éste mismo. Cuando el poema terminó, ella desapareció por detrás del telón de terciopelo dejando en la retina del público una mancha fosforescente. Quizá fuera sólo un sueño.

Jean Condé: Llegó de París (Francia) como Holly de Florida. Apareció en la estación de Hendaya con un trípode y dos maletas de aparatos ópticos, unos cinco días antes del Evento. Pero semanas atrás ya hablábamos por teléfono cada semana para saber uno del otro y de sus ideas, pues yo había confiado en él todo lo referente a las imágenes y la videoproyección. En su Mac traía los 5 bocetos (auténticas joyas de videoarte) montados sobre la voz del actor Félix Garbayo y sólo quedaba darles el último toque en nuestra buhardilla de Zabaleta. Además tenía que filmar en San Sebastián y montar las imágenes de I. Berrio para la presentación y el final del acto. Tenía sencillamente las horas medidas y apretadas. Había que ponerse a trabajar “casi” sin descanso. Pero Jean es profesional y lo tiene controlado. El adora una buena y animada charla frente a una botella, devorando cigarrillo tras cigarrillo. Las conversaciones con Jean nunca acabarían si no se interpusiera la madrugada de por medio. Y nunca tiene sueño. Con barba de tres días y unas sandalias a guisa de zapatillas montó en la buhardilla frente al ordenador y nunca perdió el optimismo, pese a dormir apenas 5 horas por noche. Su visión de las cosas fue definitiva para llevar a cabo Ultravioleta.

Iñaki de Lucas: Fue el técnico de sonido y factótum del espectáculo. Apenas pisó la sala y ya se sabía el guión de Ultravioleta mejor que nadie. Tomó más responsabilidades de las que se le podían pedir y eso demuestra su gran generosidad. Todo funcionó OK: con de Lucas no puede ser de otra forma, y los que le conocen, lo saben.

Eneka (y Clara) Esta pareja con la que ya había colaborado en la presentación de mi videoclip (veáse el blog del Ondarra) y en la actuación de la Universidad de San Sebastián, pusieron parte del equipo de video y de proyección y Eneka hizo de brazo derecho necesario de Jean Condé. Qué pena que Clara no pudo llegar sino al final del Evento.

Cruz Larrañeta: La fotógrafa del pop y el rock de Donosti por excelencia. A las órdenes de Jean, Cruz filmó el ensayo general (la italiana como dicen los del oficio) y filmó el espectáculo con una cámara móvil, mientras Eneka controlaba otra fija. Sacó fotografías y nos trajo a su niño Samuel enfurruñado la tarde anterior al Evento. Ambas cintas están en París ahora, a la espera de que Jean confeccione un montaje.

Fidel: Técnico de luces de la sala. Fidel había venido para montar y encender un equipo de luz y se encontró con un fulano como yo que le estaba preparando un listado de ¡27 escenas diferentes que se sucedían consecutivamente y sin solución de continuidad! 27 puntos que debían ir sincronizados, uno tras otro, con las imágenes, las canciones, la lectura en directo, etc, etc. Al principio me odió. Luego creo que se sintió satisfecho, al decir de Jean, que era el que “cantaba” las escenas y dirigía la línea de técnicos.

Juan Zulaika: Patrón del estudio “La ventana indiscreta”, en el corazón del barrio del Antiguo. El se encargó de grabar a los actores semanas antes del evento, editar las voces, convertir los formatos para Jean, etc, etc. Zulaika es un hombre cuya característica principal es la eficiencia, la solvencia. Y no está nada mal en un mundo lleno de personas negligentes.

Gemma Amiama: Ella se encargó de pasar al ordenador la versión definitiva de los poemas, uno tras otro hasta 25, y más tarde, -cuando monté la maqueta del librito y encargué las fotocopias-, de hacer los plegados de las hojas, atinar con la grapadora, grapar, y, finalmente, estamPAR con un golpe de puño el sello de la portada. Gemma hizo estas operaciones y dio forma a la mayoría de los 100 ejemplares que hicimos de Ultravioleta en formato “plaquette”, y que luego regalamos en la entrada al público asistente al Evento.
La plaquette Ultravioleta es un librito de unas treinta páginas fotocopiadas más una hoja suelta y manuscrita con 26 poemas de Iñaki Berrio.
Gemma Amiama también hizo “catering” vegetariano en las horas duras de Jean montando en Zabaleta, y aportó cuando quiso sus ideas y su humor bullanguero.

Sophie Benoits: la mujer de Jean Condé, que llegó a San Sebastián el día anterior y llegó desde París-Montparnasse hasta la mismísima puerta del Ernest Lluch ¡casi sin poner el pie en el suelo! … gracias al topo.
En silencio e invisible en la zona de atrás, sus grandes ojos azules miraban todo lo que ocurría delante y detrás del escenario y, estoy seguro, nada se le ocultaba a su inteligencia. Con ella, Jean obtuvo en Donosti un cariño digamos que suplementario.

Nieves Berrio: mi hermana, que viajó desde su instituto en Tudela, donde enseña gramática a los chicos malos de la ESO, expresamente para ver Ultravioleta, y nos reprochó que no hiciéramos ninguna mención a su persona en las imágenes familiares que Jean filmó en la casa de mi madre. La noche acabó a hostias y a ella le tocó en nuestro bando. Cuando los bares cerraron, bebimos hasta la madrugada en Zabaleta.

Karmele: La segunda de a bordo en el Ernest Lluch, alter ego de Mikel Iturria. Ella supo tener la paciencia de asistirnos y darnos paso aquí y allá con nuestras exigencias. Supo hacer la vista gorda si vió alguna cerveza derramada por el suelo en las pruebas o algún farias apagado y abandonado en una esquina. Distribuyó la plaquette en la entrada. Se ocupó del papeleo. Nos dio bocadillos fríos de anchoa y mayonesa al término.

Mikel Iturria: El promotor de todo esto, incluso indirectamente, de las desavenencias familiares. Gracias por confiarnos la oportunidad y el dinero.