Los hechos de Segovia.

Septiembre 2007.

acueducto_segoviaMe llaman de la AIE para proponerme un concierto en Segovia. Entiendo que la obra social y cultural de Caja Segovia organiza un mini festival que ellos denominan “otras músicas” y para ello piden grupos que han participado en ediciones anteriores de “Artistas en Ruta”. (Me pregunto qué pinta una caja de ahorros organizando eventos rock. Abriendo sus salones para que entren las huestes contraculturales). Después de saber la cifra que se nos pagará he accedido a dar el concierto, no obstante las incongruencias. Pelillos a la mar.

He llamado a Yone para que toque conmigo, quizá por última vez en esta gira. He llamado a mi base rítmica para que organizen sus agendas.

5 de octubre de 2007. Viernes.

Gema nos lleva en la Peugeot J5. Igor y Toni viajan en el asiento posterior. Mi perro Lento junto a la carga de amplificadores. Si viniera un ladrón es seguro que Lento no se molestaría en dar un solo ladrido. En realidad jamás le hemos oído ladrar, mucho menos maullar o emitir cualquier otro sonido.

El trasto que conduce valientemente Gema hace entrada en Segovia un par de horas más tarde de lo previsto, y es natural si pensamos que alcanza apenas los 90 km por hora, y ello rezando todos a una.
En un recodo del laberinto urbano aparece nuestra Yone, que ha venido por su cuenta en su propio coche.

Son las 18:00 horas. Apenas tres horas para instalarnos en el hostal Hidalgo, hacer la prueba de sonido y comenzar el concierto.

La calle Carmen es un paso estrecho que parte de la misma plaza del famoso Acueducto. Una calle con aspecto de parte de atrás de “algo”. La sede de caja Segovia ocupa el edificio entero de la manzana y allí se encuentra el salón de actos donde tocaremos esta noche. Ha sido realmente difícil encontrar el sitio en el dédalo segoviano y colocar la furgoneta en el muelle de carga, frente a la puerta principal de la sala. Hasta tal punto, que para llegar a Carmen…   Read More »

CORDOBA Gig

jaen-olivares14 de junio (aprox.) de 2007

Yo sé muy bien que hay dos tipos de resaca: La resaca común y la resaca severa. Es interesante. En el primer caso uno siente cuando despierta que la cosa, aunque molesta y paralizante, será pasajera mal que bien. Requiere unos cuantos litros de té verde muy ligero, algo de acetil-salicílico (opcional) con que despejar el dolor alojado detrás del ojo, la promesa de una siesta tras una comida rica en ingredientes yang… incluso permite darle unas chupadas no más al pitillo sabiendo que al caer la tarde remitirá acaso con el revulsivo del primer sorbo de cerveza.
En el segundo caso, en la resaca severa, o resaca rigurosa, las cosas cambian. Aquí no valen los fármacos, ni las medidas paliativas. Lo primero y más sorprendente es que el dolor en la cuenca ocular no se manifiesta a pesar de que el cuerpo amanece sepultado bajo toneladas de escombro (¿?). Lo segundo, la conciencia: Sabemos que será imposible remontar y ya entonces todo queda en “suspenso” a merced de Cronos. Excepto esa conciencia, ningún órgano hará el menor movimiento o trabajo hasta nueva orden por la sencilla razón de que “adentro” no hay nadie que se lo proponga buenamente. Las pupilas, las cuerdas vocales, las articulaciones, el cerebro lógico, las tripas… Todo el organismo se encuentra replegado sobre sí mismo y así permanecerá durante largas y agónicas horas. Quizá incluso días. Es el embrutecimiento. Las personas se convierten en larvas. Si somos elegantes y sabemos sufrir, en crisálidas. Ahora ya hablamos de convalecencia en términos serios.

No quiero extenderme mucho. No quiero revivir este estado que recién he logrado superar. Gemma me ha traído un caldo de alcachofas, cebollas y miso. Será lo primero que tome en las últimas 30 horas. Más que nada para quitarme el sabor de la bilis inagotable y la baba. La cama está revuelta, con una humedad insana y caliente como de pantano. La almohada se ha vuelto de mármol blanco. A ratos siento los nervios erizados y tensos que suben desde las piernas hasta alcanzar la mandíbula. El frío y las tiritonas se vienen y van. Otras veces alcanzo una cierta paz que me permite seguir con vida apenas y entonces descabezo un sueño negro que me coloca en el limbo de la inopia hasta que me despierta de nuevo la náusea. Además de las olas de la Zurriola, oigo un cierto bullicio urbano afuera, o el eco de una radio, pero me es indiferente todo lo que no sean mis propias exequias. Como suele ser habitual tengo algún vago pensamiento erótico, y digo “habitual” porque ya he observado que este es un truco de distracción que practica el cerebro siempre que se encuentra en estado de mucho sufrimiento.

La memoria es atroz, sádica, morbosa, actúa con maldad, con delectación en la ceremonia del suplicio. ¡Ah, si! A ella le gusta hundir la hoja cortante y diseccionar a lo vivo, rajando sin piedad…
La memoria se busca a sí misma, necesita encontrarse, regresar por el mismo camino, volver al punto de partida obstinadamente. Cuando todo está entumecido, ella aún trabaja como si fuera una máquina tuneladora imparable hasta arrojar luz cegadora a las situaciones. ¿Y para qué? ¿Para qué querríamos saber?

Ha pasado un tiempo indeterminado, quizá tres o cuatro días, desde que regresé de Jaén. No sé porqué me viene esa imagen… Read More »

DERIVA al TEATRE BARTRINA. REUS.

Domingo 22 de abril, 2007
15:00 h.

En ruta.

Precisamente le estaba diciendo a Igor: “Mucho cuidado porque estos son los famosos Monegros, el azote de los automovilistas. Aquí se quedan colgados montones de coches cada año, tío… El secreto es una falsa recta que en realidad es una pendiente cuesta arriba y un clima achicharrante, y bla, bla, bla.”. De pronto Igor –que era el que conducía- ha dado un brinco en el volante.
“¡¡No me responde, no sé qué pasa!!”. He pensado que era una broma. Después le he gritado:
¡Al arcén, al arcén, lánzate al arcén!”.

Y sí, aquí estamos, a la sombra de unos pinos, en los márgenes de la autopista, a la altura de Alfajarín y recién pasada Zaragoza, esperando a la grúa que parece que tarda un poco. A cien metros la Peugeot J5 con las tripas abiertas y humeando por la culata. Los tres tumbados en esta especie de talud alfombrado de agujas de pino secas y crujientes, yo con el chaleco fluorescente reglamentario, Igor y Toni a mi lado, en silencio, mirando el cielo azul entre las ramas. No sé porqué se me han ocurrido unos versos en estos momentos. Los apunto para no perderlos:

Permaneces
Como esa triste flor cuyo nombre ignoras,
En esta lenta sucesión de “ahoras”
Que es el presente a veces.

Inmutable,
Como una mosca inmóvil contra el espejo,
En este instante detenido y perplejo
De eternidad probable.

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SALA GARUFA de La Coruña.

coruña lamarina30 de marzo 2007. Viernes.

Con un día de antelación salimos a las 9:30 de la mañana hacia La Coruña para nuestro último concierto subvencionado por Artistas en Ruta. En Carrión de los Condes, a mitad de camino entre Burgos y León paramos a comer nuestra tartera de tortilla española y beber el agua de Mondáriz que traemos. Austeridad a medida del paisaje. A nuestro lado ha pasado un jóven pastor envuelto en una manta raída y detrás de él un pequeño rebaño de ovejas buscando tal vez las alamedas del río cercano. Un grupo de rock, parado aquí, resulta una incongruencia monumental. Casi siento vergüenza. Cambiando la realidad, por un momento se impone el Siglo de Oro, y nosotros debemos ser los sucesores del retablo de Maese Pedro, sin duda.
En la ruta, me han impresionado los gigantescos viaductos de hormigón construídos sobre el Bierzo y las vertiginosas alturas que salvan, rozando apenas las laderas más vírgenes de las montañas. Hice este mismo camino en el 86, pero no recordaba nada de esto. Qué pena que España haya progresado tanto.
Por lo demás llegamos a La Coruña sin novedad, ya de atardecida. Es una visión maravillosa esta ciudad en su frente marítimo. El sol dorando los cristales de los miradores blancos, las arcadas de piedra en penumbra.
Igor y yo soñamos con nuestra primera cerveza. Toni no quiere nada. Dejando la furgoneta en cualquier lado, hemos venido a parar a la cafetería más burguesona de toda la capital a juzgar por lo que se ve, enfrente del teatro ****. Quiero fijarme bien en las caras y las maneras de estas señoras coruñesas que charlan, con su acento tan dulce y tan líquido, tomando a sorbitos tónica o una taza de café, servidas por adustos camareros uniformados, que a su vez nos vigilan a nosotros.
¡No me puedo creer que estemos de pronto en Galicia! Es extraño pensar que la vida ocurre simultáneamente “en todas partes” y que nosotros estemos ahora “de este lado” sorprendiéndola.

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Pabellón Universitario. Vitoria-Gasteiz.

28 de marzo 2007. Miércoles.
22:30 h.

“Siempre sublime no se puede ser” me dice Toni medio en bromas cuando regresamos del concierto de la Universidad de Vitoria. Yo le miro ensayando una media sonrisa que más se parece a un puchero infantil. Y es que realmente la actuación ha sido un “bluff”. Salir a un escenario es una cosa muy complicada. Con una visión superficial alguien diría que se requiere un gran ego para pisar las tablas, pero todo este ego desmesurado se sustenta en nada: pequeñas menudencias en torno a uno, supersticiones… A veces algo falla y todo se va al traste. Yo no he querido ni he podido sacar adelante el concierto. He salido al escenario con la personalidad minada por un trabajo, se diría, de zapa subterránea. Y es que en Vitoria han habido “antecedentes”, “gestos”, “circunstancias”… hechos absolutamente banales sin ninguna importancia, pero que unidos en una pu-ta ca-de-ne-ta me han dejado de rodillas y vencido. Ay… No quiero pensar en ello. La actuación ha sido una ful. Lo siento sobre todo por el público, por el poco público siberiano que había en la sala. (a pesar de la media página y la foto en la sección de cultura del Correo que ha escrito N. Artundo)

Nuestra vieja furgoneta Peugeot va recorriendo las largas rectas de Alava recién anochecida, camino de Donosti. David Soriazu, que esta noche ha tocado la guitarra en cuatro temas con DERIVA, conduce delante de nosotros su Ford Transit. Ha debido de pensar que estoy loco, o que soy un caprichoso. Lo siento, muchachos.

Cáceres. Corral de las cigüeñas

caceres21 de marzo. 2007

Por una llamada rutinaria a Cáceres, preguntando la dirección del hostal que nos han reservado, descubrimos la confusión de fechas a dos días del concierto. Desde allí me dicen que será el viernes. Yo insisto en que la cita es el sábado. Cerré este concierto para Artistas en Ruta hace meses, exactamente a mediados de diciembre, y ahora nadie está seguro de nada. De cualquier manera hay que tocar cuando el patrón del Corral de las Cigüeñas diga, pues no hay posibilidad de aplazar al día siguiente. Sale perdiendo Igor, que ha tenido que pedir el día entero libre en el trabajo, y todos nosotros en general, pues tendremos que viajar, llegar y tocar de seguido.

23 de marzo.2007
Viernes, 9 de la mañana.

Hoy estreno la furgoneta Peugeot de 6 plazas que he comprado de segunda mano a mi amigo el mecánico Javi “Doska”. Cuando llego a Larratxo a recoger a Igor y a Toni, éstos se ríen del trasto grande y oxidado que traigo conduciendo. Hacemos carga con facilidad pues la furgoneta, aunque mediana, bien pudiera contener 4 Derivas en directo. Salimos hacia las 10:00 de la mañana. La ruta es: Vitoria-Burgos-Valladolid-Salamanca y finalmente Cáceres. Tenemos por delante unos 780 kilómetros y un humor excelente.
Llegamos sin novedad a las 20:00 horas al centro de Cáceres. Luis, el patrón del Corral de las cigüeñas, que nos ha brindado todo tipo de atenciones, está atento con el móvil a nuestra entrada. Ahora nos dice que nos hemos confundido de ruta y hemos venido desde Salamanca por el antiguo puerto del Manzano (o algo así), que ya nadie toma desde que existe la autovía. ¿pero qué autovía? ¿dónde estaba la autovía?, nos preguntamos. Ya me extrañaba a mí que tuviéramos que atravesar unas aldeas tan desiertas guardadas por perros ladradores que salían al encuentro del furgón, y esa carretera llena de curvas al pie de los embalses. Eso sí, el paisaje era maravilloso, y el sol se hundió por aquellos parajes, rojo y gigante, en el espejo retrovisor.

Uno de los encargados del Corral viene a buscarnos a la glorieta donde nos encontramos. Estas son las anchas avenidas de la ciudad nueva. Con él a mi lado vamos metiendo la Peugeot por las callejas del casco antiguo espantando a los pobres transeúntes hasta llegar a la plaza de Santa María, justo a unos metros de la entrada del Corral, en la Cuesta de Aldana. Una vez más Cáceres nos admira con sus piedras viejas y sus torres llenas de cigüeñas perezosas. Por estas calles se filman películas renacentistas sin necesidad de trucar nada y parece que fuera a salir de cualquier cancela el señor de Toledo-Moctezuma con su paño negro y su golilla de gasa blanca.
Nada más llegar al corral pregunto a los camareros por Alexandra Whitaker y su niña. Les digo: ¿han visto ustedes por aquí a una chica con aspecto de guiri acompañada por una niña muy rubia de ojos azulísimos? Alexandra ya anda por aquí. Ha dejado recado de que volverá más tarde.
No tenemos tiempo de nada. Hay que montar rápidamente y acto seguido tocar. ¿ antes, puedo tomarme un güisqui… para el polvo del camino? Igor y y Toni me miran aprensivos. Tiene que ser de trago y arreando.

El Corral es un verdadero y antiguo corral a cielo abierto…   Read More »

Ultravioleta

DSC00471 Hacia las navidades del 2006 me llamó Mikel Iturria para encargarme un espectáculo para su programa ERAKUSLEIHOA. El patrón del Centro de Cultura Ernest Lluch quería que uniera poesías de Iñaki Berrio y canciones mías, añadido a “todo lo que se nos ocurriera”. Días después le llamaba para aceptar el encargo, tras haber consultado la opinión –favorable- de Iñaki. Pasé el mes de enero y febrero imaginando (en los ratos de la siesta, a la caída de la tarde, en el insomnio ocasional) cómo debería ser aquello. En los primeros días de marzo la actividad fue absorvente y definitiva.

La función, o la performance, iba cobrando forma efectiva, y pasando del mundo de lo abstracto a lo concreto. En ULTRAVIOLETA intervendrían numerosas personas en distintos apartados. Mikel Iturria se lamentó del lío en que me estaba metiendo.
En el Ernest Lluch de Anoeta, el día 15 de marzo de 2007, a las siete y diez de la tarde, todas ellas, en un admirable trabajo de equipo, (eso sí, un poco anárquico, pero eficaz) llevaron a cabo, en 57 minutos exactos, el “evento irrepetible”, delante de un público compuesto, aproximadamente, de unas 75 personas.

Este es el elenco:

Jorge Carrero: El actor profesional, el dandy, el caballero pálido, habitante de otro siglo, como escapado de una novela de Marcel Proust. De constitución delicada pero con una energía arrebatadora en la voz, leyó con maestría 12 poemas en directo ¡ sin -un- solo- error- en- absoluto! como si el lenguaje fuera una propiedad exclusivamente suya, y él, un marqués paseando atentamente por sus dominios. Unas semanas atrás había recitado los poemas frente al micrófono del estudio de Zulaika y el técnico y yo nos mirábamos admirados. En la grabación, al final de cada poema, se escucha al fondo un “¡bravo!” incontenible de mis labios. El cuaderno que trajo al espectáculo estaba todo lleno de “rayitas” y signos diminutos.
Me dijo que era una guía de acentos y silencios.

Félix Garbayo: El “otro” actor. La voz en off de las videoproyecciones que hiciera Jean Condé. Leyó 5 poemas en el estudio de Zulaika y se puso tan nervioso que no podía parar de pedir perdón por su supuesta torpeza. Y sin embargo ni él mismo sospechaba que lo que hacía era “sublime”. Hay una emoción desbordada en su voz, un timbre ambiguo (¿es mujer, es hombre?) una coloratura misteriosa… hay clarividencia, hay un arte tal en el recitado que no podía haber elegido a mejor actor para los poemas en off. Y son tan diferentes los dos actores que no puede haber conflicto de registros. Félix, además de actor aficionado, escribe poesías muy hermosas, tiene el pelo lleno de caracolas, es bohemio, lunático y buena persona.

José Puerto: Después de muchísimos años sin tocar juntos se produjo el reencuentro, y lo hizo con su guitarra eléctrica Gibson les Paul. José Puerto hizo el contrapunto a mis acordes en las siete canciones que compuse para los textos de I. Berrio. Como estaba un poco desentrenado tuvimos que cambiar las viejas cuerdas a sus guitarras con gran disgusto suyo, pues las prefiere roñosas y destempladas, pero yo le obligué haciendo el papel de hombre cabal. Hicimos tres ensayos matinales en mi local de Larratxo y su gran preocupación fue el sonido que quería conseguir. Finalmente con una gran distorsión y un pedal de vibrato de la Vox tonelab lo dejamos fijado. José Puerto es sobre todo intuitivo y libre, tiene a la guitarra ese estilo insolente y despreocupado, sangre directa del punk, que convierte lo que toca en un pasaje lleno de vida a borbotones.

Imanol Solores: acompañó al violín las siete canciones de Ultravioleta. Fue el tercer elemento del trío que montamos expresamente para el Evento. Solores es un muchacho jóven del cual me habló el profesor de violín Jorge Bruschi, como alumno aventajado suyo cuando niño. La sorpresa es que ahora toca la guitarra en un grupo de Metal, pero aún así accedió sin saber quiénes éramos nosotros, ni de qué extravagancia final se trataba. Con una sonrisa y una suavidad silenciosa permanente, se aplicó a mis notas y mis indicaciones y supo ponerle el toque Velvet a los temas. Como es músico de carrera no hay que preocuparse por él. No falla: “siempre” tiene la nota colocada en su sitio.

Mabel: Esta es la chica que siempre quedará en mi memoria resplandeciendo de blanco bajo la luz negra. Bailó un poema, ¿? un solo poema titulado “Simultáneas” flotando en el aire justo detrás de Jorge Carrero y recitado por éste mismo. Cuando el poema terminó, ella desapareció por detrás del telón de terciopelo dejando en la retina del público una mancha fosforescente. Quizá fuera sólo un sueño.

Jean Condé: Llegó de París (Francia) como Holly de Florida. Apareció en la estación de Hendaya con un trípode y dos maletas de aparatos ópticos, unos cinco días antes del Evento. Pero semanas atrás ya hablábamos por teléfono cada semana para saber uno del otro y de sus ideas, pues yo había confiado en él todo lo referente a las imágenes y la videoproyección. En su Mac traía los 5 bocetos (auténticas joyas de videoarte) montados sobre la voz del actor Félix Garbayo y sólo quedaba darles el último toque en nuestra buhardilla de Zabaleta. Además tenía que filmar en San Sebastián y montar las imágenes de I. Berrio para la presentación y el final del acto. Tenía sencillamente las horas medidas y apretadas. Había que ponerse a trabajar “casi” sin descanso. Pero Jean es profesional y lo tiene controlado. El adora una buena y animada charla frente a una botella, devorando cigarrillo tras cigarrillo. Las conversaciones con Jean nunca acabarían si no se interpusiera la madrugada de por medio. Y nunca tiene sueño. Con barba de tres días y unas sandalias a guisa de zapatillas montó en la buhardilla frente al ordenador y nunca perdió el optimismo, pese a dormir apenas 5 horas por noche. Su visión de las cosas fue definitiva para llevar a cabo Ultravioleta.

Iñaki de Lucas: Fue el técnico de sonido y factótum del espectáculo. Apenas pisó la sala y ya se sabía el guión de Ultravioleta mejor que nadie. Tomó más responsabilidades de las que se le podían pedir y eso demuestra su gran generosidad. Todo funcionó OK: con de Lucas no puede ser de otra forma, y los que le conocen, lo saben.

Eneka (y Clara) Esta pareja con la que ya había colaborado en la presentación de mi videoclip (veáse el blog del Ondarra) y en la actuación de la Universidad de San Sebastián, pusieron parte del equipo de video y de proyección y Eneka hizo de brazo derecho necesario de Jean Condé. Qué pena que Clara no pudo llegar sino al final del Evento.

Cruz Larrañeta: La fotógrafa del pop y el rock de Donosti por excelencia. A las órdenes de Jean, Cruz filmó el ensayo general (la italiana como dicen los del oficio) y filmó el espectáculo con una cámara móvil, mientras Eneka controlaba otra fija. Sacó fotografías y nos trajo a su niño Samuel enfurruñado la tarde anterior al Evento. Ambas cintas están en París ahora, a la espera de que Jean confeccione un montaje.

Fidel: Técnico de luces de la sala. Fidel había venido para montar y encender un equipo de luz y se encontró con un fulano como yo que le estaba preparando un listado de ¡27 escenas diferentes que se sucedían consecutivamente y sin solución de continuidad! 27 puntos que debían ir sincronizados, uno tras otro, con las imágenes, las canciones, la lectura en directo, etc, etc. Al principio me odió. Luego creo que se sintió satisfecho, al decir de Jean, que era el que “cantaba” las escenas y dirigía la línea de técnicos.

Juan Zulaika: Patrón del estudio “La ventana indiscreta”, en el corazón del barrio del Antiguo. El se encargó de grabar a los actores semanas antes del evento, editar las voces, convertir los formatos para Jean, etc, etc. Zulaika es un hombre cuya característica principal es la eficiencia, la solvencia. Y no está nada mal en un mundo lleno de personas negligentes.

Gemma Amiama: Ella se encargó de pasar al ordenador la versión definitiva de los poemas, uno tras otro hasta 25, y más tarde, -cuando monté la maqueta del librito y encargué las fotocopias-, de hacer los plegados de las hojas, atinar con la grapadora, grapar, y, finalmente, estamPAR con un golpe de puño el sello de la portada. Gemma hizo estas operaciones y dio forma a la mayoría de los 100 ejemplares que hicimos de Ultravioleta en formato “plaquette”, y que luego regalamos en la entrada al público asistente al Evento.
La plaquette Ultravioleta es un librito de unas treinta páginas fotocopiadas más una hoja suelta y manuscrita con 26 poemas de Iñaki Berrio.
Gemma Amiama también hizo “catering” vegetariano en las horas duras de Jean montando en Zabaleta, y aportó cuando quiso sus ideas y su humor bullanguero.

Sophie Benoits: la mujer de Jean Condé, que llegó a San Sebastián el día anterior y llegó desde París-Montparnasse hasta la mismísima puerta del Ernest Lluch ¡casi sin poner el pie en el suelo! … gracias al topo.
En silencio e invisible en la zona de atrás, sus grandes ojos azules miraban todo lo que ocurría delante y detrás del escenario y, estoy seguro, nada se le ocultaba a su inteligencia. Con ella, Jean obtuvo en Donosti un cariño digamos que suplementario.

Nieves Berrio: mi hermana, que viajó desde su instituto en Tudela, donde enseña gramática a los chicos malos de la ESO, expresamente para ver Ultravioleta, y nos reprochó que no hiciéramos ninguna mención a su persona en las imágenes familiares que Jean filmó en la casa de mi madre. La noche acabó a hostias y a ella le tocó en nuestro bando. Cuando los bares cerraron, bebimos hasta la madrugada en Zabaleta.

Karmele: La segunda de a bordo en el Ernest Lluch, alter ego de Mikel Iturria. Ella supo tener la paciencia de asistirnos y darnos paso aquí y allá con nuestras exigencias. Supo hacer la vista gorda si vió alguna cerveza derramada por el suelo en las pruebas o algún farias apagado y abandonado en una esquina. Distribuyó la plaquette en la entrada. Se ocupó del papeleo. Nos dio bocadillos fríos de anchoa y mayonesa al término.

Mikel Iturria: El promotor de todo esto, incluso indirectamente, de las desavenencias familiares. Gracias por confiarnos la oportunidad y el dinero.

Rincón del Arte Nuevo para “Artistas en Ruta”

9 de febrero de 2007

A primera vista hay pocas novedades en este viaje. Quizá el cambio de pensión, desde la calle Valverde al segundo piso de la calle Libertad, en la pensión Iberia, esa que nos recomendó el patrón del Libertad-8 en nuestra anterior visita. El precio es el mismo que en otras pensiones que hemos estado, pero estas habitaciones tienen baño privado, y no hay que salir descalzo y en camisón al pasillo común con la mirada recelosa. La diferencia es importante. El patio interior que puedo ver desde mi ventana tiene algo de novela de Galdós, con su tiempo detenido, con sus palmeras, sus begonias en tiestos, los cachivaches de algún vecino del principal… sin embargo Toni e Igor tienen balcón a la calle, justo encima del famoso Templo del Cantautor.
La prueba de sonido en el Rincón del Arte es una entelequia. A las 20 horas nos abren la puerta para montar los trastos, pero un poco más tarde llega también el grupo que tocará esta noche justo antes que nosotros, de manera que debemos dejarles el escenario más o menos libre y volver atrás en el trabajo realizado. De cualquier modo, mucho mejor que la vez anterior, pues nos da tiempo a descablear y presentar amplificadores con el bar aún vacío de público y sin ajetreo histérico.
(El Rincón de Arte tiene una magia que se improvisa y nosotros ya vamos aprendiendo a “dejarla hacer”).
Despreocupadamente hemos salido del bar para dar una vuelta antes del concierto, que será hacia las 23 horas. Justo en la puerta, junto al panel donde se exhiben los carteles de promoción, (hay una foto mía esta noche, qué cosa más rara), nos hemos encontrado con la gran sorpresa de la jornada. Dos varones de edad indefinida, corpulentos, vestidos con ropa aseada y discreta, nos han abordado con cierto acento andaluz, preguntándonos por la hora del concierto de DERIVA. Read More »

Libertad-8 y Sensorama jazz

Jueves 25 enero 2007

La rutina es dulce. Y sin embargo el tiempo es otro. De nuevo el mismo tren de las 8:30 de la mañana que nos lleva hacia Madrid, pero esta vez en el peor fin de semana del año seguramente. Todo es nieve y ventisca por la geografía patria. Zumárraga da pavor y aunque la cosa mejora hacia Valladolid, de nuevo el horror blanco envuelve los campos de Avila, la sierra de Guadarrama y llega hasta casi las puertas de Madrid. Hemos llegado con hora y pico de retraso. Aquí sin embargo no hay nieve en absoluto. Debe de ser difícil que cuaje en la gran ciudad. No obstante sopla un aire cortante insidioso y tengo miedo por mi garganta y mi salud.

La misma pensión de la calle Valverde. Sin embargo la sorpresa de las obras. Están pintando los largos pasillos y una nube de polvo de aguaplast flota por encima de la patrona cuando abre la puerta. Tenemos un pequeño intercambio de palabras pero me asegura que todo se arreglará esta noche. Las habitaciones están limpias. No se ha atrevido a levantar los ojos cuando hemos salido, una vez instalados.
El mismo bar Cochifrito de debajo de la pensión. La tapa de cocido es generosa y admirable. Los mismos camareros con su coña castiza y la mirada de tunante que todo lo comprende. Me quedaría horas escuchando el florilegio acerado que se marcan con los clientes.

Igor con su cajón y su mochila de herrajes, Toni con el bajo y la bolsa de cables y yo con el viejo maletón que he comprado en los Emaús (que parece salido de alguna novela de posguerra española) nos vamos acercando a la calle Libertad. La prueba de sonido es temprana y al menos tendremos tiempo y tranquilidad.
El escenario del Libertad-8 es pequeño pero con un poco de imaginación, suficiente para los tres. Hay un piano contra la pared que quita bastante espacio pero esto forma parte de la sala. Acaso esté en desuso. Finalmente nos acomodamos sin problema. Yo he traído el pequeño Peavey de 15 watios que me regaló Shanti Ugarte allá por los años 80, y esto, unido a la Vox Tonelab, espero que suene con un poco de grano y pellizco. El patrón del bar, Julián, ha llegado a tiempo para hacer la prueba. No cabe duda de que aquí hay actuaciones diarias, pues todo suena perfectamente en un momento con cuatro directrices de control. El patrón es pura eficacia y tampoco Deriva requiere gran cosa.

En el preciso instante que terminamos han aparecido por la sala Alicia y su compañero Pejo. Mi querida amiga Alicia, (Malicia Cool) a la que conocí en San Sebastián allá por el año 1982, cuando ella y su hermana Susana eran las más modernas e interesantes de las chicas que uno pudiera conocer en la ciudad. Las medias rasgadas, el cabello de colores intensos, las minifaldas insolentes, las cadenas punks unidas a los abalorios más pop, y sobre todo una personalidad muy poco común y ciertamente abierta y cultivada. No en vano eran (y son) las hijas de alguien muy ilustre y relevante a la sazón en Donosti. Alicia cantó en mi grupo de juventud (UHF) haciendo coros junto a otra chica zaragozana, y poco después hizo su propio repertorio ayudada por Cheli Lanzagorta. Mi cajón de fotografías viejas está lleno de instantáneas de ella, siempre en medio, igual que yo, de alguna fiesta, de algún party alucinado. Hacia el año 84 Alicia se traslada a Madrid y ya nos perdemos la pista.

Veintidós años después nos volvemos a encontrar con un gran abrazo emocionado en la sala del Libertad-8, e incluso he recordado a su compañero Pejo, músico también de trayectoria, que ya por entonces le rondaba por San Sebastián. El encuentro lo celebramos en una jamonería cercana con unas tapas y unas cañas, esperando el momento del concierto y charlando sin pizca de melancolía del pasado. Lo cierto es que ninguno podemos comer apenas. Sin embargo Toni e Igor no se abstienen y hacen bien.
Regresamos al Libertad. En el lado del fondo están los cantautores Tontxu, Armando y Jesús Márquez… Read More »

Rincón del Arte Nuevo

Miércoles 24 de Mayo de 2006.

A las siete de la tarde, en el umbral de Arcco, he recibido una llamada de Elsa diciéndome que ha ocurrido algo terrible. El apartamento que le he alquilado por teléfono, hace ya quince días para mañana en Madrid, lo han reservado y pagado por internet otras personas hoy mismo. Se encuentra también en la web de una agencia que ofrece reserva y pasarela de pago con tarjeta. No puede hacer nada al respecto. Es consciente que lo ha alquilado “dos veces” pero como yo no he puesto señal, soy el que salgo perdiendo. El alto edificio de Arcco me da vueltas en la cabeza, las escaleras mecánicas me zumban en los oídos. De pronto todo se viene abajo. Elsa me pide tiempo para conseguirme otra cosa. Al menos no me deja colgado, pero yo sé que es dificilísimo a estas alturas, con menos de 24 horas por delante. Por mi parte vuelvo a sacar con cara de cretino mi agenda de apartamentos y pensiones de Madrid mientras a mi alrededor todo se vuelve borroso.
Nueva llamada de Elsa: podemos ir a casa de su novio, pero me advierte que vive en las afueras, en una urbanización. Está esperando la respuesta también de una amiga suya que vive en piso compartido. Me pide más tiempo. Las horas pasan. Nueva llamada de Elsa: Parece que ha encontrado una pensión en el barrio de Tribunal, junto a la Audiencia. No es lo mismo hostal o pensión que apartamento, pero ya no puedo ni tengo fuerzas de exigir nada. (En el intervalo, todas mis gestiones han sido desesperadamente inútiles). A dos teléfonos habla simultáneamente conmigo y con la encargada del hostal. Finalmente se arregla todo. El precio por cuatro días (de jueves a domingo) no varía gran cosa. La pena es que el apartamento que ella alquilaba estaba a pocas manzanas del Rincón del Arte Nuevo y ahora en ese barrio de Tribunal, la calle Segovia nos queda excesivamente alejada como para movernos sin coche, por no hablar de desayunos, comidas y cenas, que en un apartamento están aseguradas a precio de supermercado. Respiraciones; estoicismo.
Desde las siete de la tarde hasta las diez de la noche mis nervios han sido sometidos a pruebas y trabajos más dignos de un semidiós como Hércules que a un pobre tipo delgadito y menudo como yo.

En la terraza del Lagar… Read More »